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El Cardenal Bergoglio permaneció en silencio sobre el Milagro de Santa María 

“Yo imaginé que el Cardenal claramente iba a hablar de esto, pero no dijo nada, lo que me desconcertó bastante”, sostuvo Eduardo Pérez dal Lago, testigo del Milagro Eucarístico.

Por PAZ TAQUINI

El Milagro Eucarístico del 1992 se mantuvo muchos años en secreto. Al principio, los padres involucrados y la parroquia de Santa María decidieron resguardar la información y no contar abiertamente que de una hostia consagrada había brotado un tejido de carne humana. Sin embargo, varios años después, y cuando el milagro fue confirmado, al preguntarse qué era lo que deseaban los devotos cristianos, concluyeron que la mejor opción era contar abiertamente lo que había sucedido en Santa María en 1992, ya que efectivamente se trataba de un Milagro Eucarístico.  En 1999, el Cardenal Bergoglio, futuro Papa, autorizó la difusión y la narración de los hechos acontecidos. Actualmente, esa actividad se realiza todos los meses en la parroquia Santa María. Además, en ese mismo año, autorizó que el Milagro pasara a la siguiente instancia: enviar los estudios a Estados Unidos para ser analizados en dos laboratorios y, posteriormente, que el caso fuera evaluado por el Vaticano.

El 22 de junio del 2000, fue la fiesta del Corpus Christi, que viene del latín y significa “Cuerpo de Cristo”. Esta es la fiesta del cuerpo y la sangre de Cristo, de su presencia en la Eucaristía. Es una ocasión de adoración pública, procesiones, veneración del Santísimo Sacramento, y, en general, un tiempo para reforzar la importancia de la Eucaristía en la vida de fe. La fiesta está basada en los milagros eucarísticos, por ende, se esperaría que el Cardenal Bergoglio hablara o mencionara el milagro acontecido en Santa María, ya que en esos momentos el presunto milagro estaba en su auge debido a que habían llegado los primeros resultados de los estudios de Nueva York. 

 

A pesar de esto, según Eduardo Pérez dal Lago, testigo presencial del Signo Eucarístco, expresó: “Yo imaginé que el Cardenal claramente iba a hablar de esto, pero no dijo nada, lo que me desconcertó bastante”. Además, el sacerdote sostiene que en ese momento, el Signo Eucarístico era público porque ya se había permitido la difusión de lo acontecido, pero no tan público, ya que el futuro Papa no lo mencionó en la fiesta internacional. 

 

Sin embargo, Pérez dal Lago, encontró una posible explicación al silencio del Cardenal: se evita transmitir la fe católica por modos extraordinarios. El verdadero milagro, en realidad, está en la Eucaristía, no solamente en el Signo Eucarístico. Asimismo, otro motivo por el cual el Cardenal Bergoglio pudo haber emitido la información es que los análisis científicos estaban en curso; los resultados completos se presentaron recién en 2004. Por ende, aún no había certezas suficientes de que lo que había brotado de la hostia era un tejido proveniente de un corazón humano.

Olivia Anderson, Olivia Décima, Camila Piovano, Clara Sánchez Capilla y Paz Taquini.

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