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Devota del Milagro Eucarístico encuentra un rincón de paz

“Estar acá es encerrarse en un refugio, un espacio donde uno puede sentirse bien y experimentar el amor de Dios”, comparte Ludmila Gómez, teóloga y coordinadora de catequesis.

Por OLIVIA ANDERSON

En medio del barrio de Almagro, donde la ciudad late con ruido constante, hay un lugar que guarda silencio y despierta preguntas y fe. Desde el 2015, Ludmila Gómez, de 30 años, visita el Milagro Eucarístico en la parroquia Santa María, lugar que atrae a fieles y curiosos. Ella es teóloga, profesora de inglés y coordina un grupo de quince niños para catequesis básica. Conoció el signo por pura coincidencia. Hace 10 años, cuando estudiaba teología en la Facultad Pio IX, decidió entrar a esta parroquia para rezar. El colectivo 85 la dejaba justo en la puerta, y la primera vez que entró descubrió que había un milagro eucarístico, y, pese a que ya era católica, le resultó “increíble estar cara a cara con el Signo".

 

¿Cómo fue la repercusión del milagro en tu fe? 

Este milagro, más allá de aumentar mi fe en Dios y motivarme a profundizar el misterio de la Eucaristía, me impulsó a una misión en salida. Sentí con gran fuerza la necesidad de compartir lo que había conocido con mis seres queridos y que ellos pudieran experimentar lo mismo que yo viví y sigo viviendo. Desde mi primera visita hace 10 años, empecé a invitar a mucha gente: hoy traje a un grupo de 45 personas, que son mis niños de catequesis con sus padres. 

¿Qué motiva a la gente a venir? 

La gente cuando entra a este lugar siente que es otro clima. Estamos en el medio del corazón de Almagro, donde afuera todo es un ruido constante, pero apenas cruzás la puerta se siente algo distinto: pura paz. Estar acá es “encerrarse” en un refugio, un espacio donde uno puede sentirse bien y experimentar el amor de Dios. La gente se detiene acá porque necesita desconectarse, aunque sea un rato, de este mundo cargado con tantos problemas. Estar en presencia del Milagro ofrece un respiro que no se encuentra fácilmente en la vida cotidiana.

 

¿Los hechos estuvieron bien difundidos?

Es un camino que se quedó a la mitad. Gracias a Dios estuvo Carlo Acutis recolectando información en internet y eso hizo que se hiciera más famoso. En estos últimos dos o tres años, se empezó a difundir con mucha más masividad. En 2015, yo no conocía este lugar, fue todo una casualidad que entré a rezar y estaba el Milagro. Siendo una persona de fe, no sabía que existía. Pero una vez que lo conocés, no hay vuelta atrás. 

 

¿La gente se lleva un mensaje significativo de las narraciones sobre el Milagro? 

Sí, especialmente mucha intriga para seguir investigando con el fin de seguir asombrándose. Está bueno que existan las narraciones porque la mayoría de las investigaciones están en inglés y pueden ser complejas de entender. De las cosas más impresionantes de esta historia es la investigación y el paso a paso que se tuvo que realizar para estudiar el Milagro. Hubo un montón de gente atea que en el proceso de investigación empezó a creer en Dios. Ellos mismos se enfrentan al misterio de decir “esto es inexplicable”.

Olivia Anderson, Olivia Décima, Camila Piovano, Clara Sánchez Capilla y Paz Taquini.

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